COSTUMBRES Y TRADICIONES DE PERÚ
La
Navidad en Perú
A diferencia de otros países,
aquí no se celebra el día de Acción de Gracias, en cambio la Navidad si tiene
un fuerte significado en cuanto a que se reúne la familia el 24 en la noche
(Nochebuena) para esperar las 12 y abrazarse, felicitarse y darse regalos.
Durante toda la noche se
pueden escuchar por donde se vaya los estallidos de cohetes que aumentan
conforme dan las 12.
La cena de Navidad consiste
en pavo al horno (últimamente hay quienes comen lechón), chocolate caliente,
panetón, puré de manzana y alguna que otra cosa de cada tradición familiar.
Curiosa resulta la
tranquilidad salteada que reina el 25 en la mañana, cuando las calles están
desiertas porque todos duermen, menos los niños que hacen escándalo con sus
juguetes nuevos y los últimos cohetes.
Una gran variedad de ferias
aparecen sólo para las fiestas y luego desaparecen, a la vez que los comercios
están abiertos hasta altas horas del día 24, para aquellos que esperamos la última
hora para comprar los regalos.
En gran número de iglesias
de la ciudad se realiza la Misa del Gallo a las 10 de la noche del 24 de
diciembre.
En el poblado altoandino
llamado San Pablo, entre los departamentos de Cusco y Puno, la fiesta de Reyes
tiene una característica muy singular. Los tres Reyes ya no se llaman Melchor,
Gaspar y Baltazar sino que son Inkarri, Mistirri y Negrorri (Rey Inca, Rey
Mestizo y Rey Negro) y los tres compiten en una carrera a caballo.
Dependiendo de quien gane
se decide el futuro de la región para el siguiente año:
Si gana Inkarri que
representa a los valles del Cusco, será un buen año para las cosechas.
Si gana
Mistirri, la región que se beneficiará, será la región altiplánica (por
encima de los 4000 metros), zona eminentemente ganadera (llamas y alpacas).
Si gana
Negrorri, no es buen año para ninguna de las dos regiones, habrá
escasez pero curiosamente, se dice que habrá dinero.
El sentido del tejido
A pesar del intenso
sol que caía sobre la comunidad nativa de Santa Rosa de Panaquiari (Satipo-Junín),
doña Rosa García llevaba más de una semana sentada en las afueras de su
vivienda entrecruzando hilos y agujas. "Esto es un shompironte", dijo.
Una manta que usan las mujeres en la espalda para cargar a sus bebés. Como toda
mujer andina, nativa o de la costa, ella aprendió este arte a los 8 años de
las manos de su madre y abuela.
Los estudios han demostrado que el tejido se ha convertido en uno de los
principales medios de aprendizaje, comunicación y reproducción de los valores
culturales y estéticos de todos los tiempos. Han servido para reconocer a que
cultura pertenecían y en que tiempo se desarrollaron muchos de los restos
encontrados.
Cuando se habla de este arte la relación con la mujer es inmediata, pues fueron
las féminas quienes han desempeñado esta labor desde la época prehispánica
con peculiares diseños. Ellas vieron en el tejido la forma de expresarse puesto
que vivían en un mundo iletrado. Representaron la vida cotidiana, su relación
con el exterior y con lo sobrenatural (dioses).
Luego de unas horas al lado de la señora Rosa comprendí que su agilidad con la
fibra es producto de su destreza manual y el conocimiento que tiene sobre el
sentido que se le da a cada hebra. Existe una tesis que sostiene que la ropa
masculina como "uncus" (túnicas) y ponchos tienen un sentido
vertical, mientras que la vestimenta femenina ("acsu y lliclla) se dispone
horizontalmente.
Hoy en día el tejido sigue siendo una de las mercancías más valoradas y
estimadas. Sirven de intercambio entre autoridades de los pueblos para expresar
sus rangos o simplemente como una cortesía. Se regalan entre compadres en
bautizos y matrimonios. Y ver una pieza de tejido tendida sobre una mesa, sobre
el suelo o sobre la cabeza de alguien nos traslada inmediatamente a un rito
ancestral.
Mientras tanto doña Rosa sigue cosechando el algodón, lo orea, lo hila y teje
legendarias cushmas (túnicas) y saratos (bolsas pequeñas) con la maestría que
le ha dado la vida
EL APU Y LA VIRGEN
En
Cabana Sur la virgen representa también a la mama pacha o madre tierra, pues
justo el 2 de febrero comienza la fecundidad de la naturaleza. Los campos
empiezan a sonreir y con sólo verlos es posible saber que así como las habas
están dejando la tierra grandes y hermosas, otros productos pronto harán lo
mismo. Dicen que es tradicional sacarla en procesión cuando el año es malo y
no hay lluvias. Dicen que ella protege de los rayos y ayuda para que la producción
agrícola y ganadera sea abundante. Dicen que varios comuneros han visto alguna
vez a la virgen ordeñando sus vacas.
Queman chamiza, aparecen los graciosos negritos. Cabana Sur tiene hermosas
lagunas y en Sondondo, un anexo cercano, nació el cronista indio Felipe Guamán
Poma de Ayala.
LA Huaca y los negros
Los negros de
octubre son de carrizo y papel cometa. Bailan la noche de víspera en la fiesta
del Señor de la Misericordia o cuando la Virgen de la Puerta y Santa Lucía así
lo deciden. En Moche (La Libertad - Perú), tierra de la suculenta sopa teóloga
y de las huacas del Sol y de la Luna, veneran al Cholito Eterno, una imagen del
cristo crucificado que suele celebrar el último domingo de octubre y en Semana
Santa cuando los varones que integran la hermandad se visten de blanco.
Doña Adela Campos debe poner hermosa a la pareja de negros que inventó su
esposo, don José Calazán, en 1945. Con sumo cuidado quita el polvo de la
cabeza, un checo o calabaza ovalada pintada de negro, que se acomoda sobre la
estructura de carrizo y caña brava, la misma que da forma a la cintura, al
pecho y al final acampanado de los muñecos. Éstos, un varón y una mujer,
miden dos metros de altura y han quedado retratados para siempre en actitud de
baile: una mano hacia arriba como si moviera el pañuelo y la otra pegada a la
cintura.
Dos muchachos, ágiles y bailarines, se ponen bajo el cuerpo acampanado de los
negros y recorren las diferentes calles de Moche. Se detienen en cada esquina y
a pedido del público danzan encantadoras marineras y contagiosos huaynos. El
festejo de víspera es singular. Los mochenses persiguen a la coqueta pareja
para aplaudirla y reírse cuando pelean y enamoran. Los negros han dejado de ser
muñecos y la gente murmura al momento que pasan: “mira, la negra ha ido al
salón de belleza”, “ey, ojalá este año también salgan campeones del gran
concurso de marinera”, “yo te dije, el negro es bien celoso....”.
Cuando los negros dejan de bailar, revientan bombardas y castillos. Vuelven a
casa con sus ropas de papel un tanto arrugadas y rotas, sin embargo, el armazón
ha sobrevivido otro año más. Doña Adela los recibe aliviada y ocupan su
espacio habitual hasta que sean convocados por la virgencita de la Puerta o la
bondadosa Santa Lucía
TIEMPO DE CARNAVAL
“Es el tiempo del
carnaval. En estas noches, cuando la voz del río suena con su máximo poder, en
todos estos pueblitos de la quebrada, prendidos sobre el abismo, salen a cantar
y a bailar el carnaval, el canto guerrero, que es como la ofrenda al río
crecido y terrible, al cielo agitado y a la noche lóbrega.”José María
Arguedas.
En Sacclaya preparan caldo y picante de cordero. Ya no celebran a la Santísima
Trinidad, pero sus festejos renacen cuando llegan los carnavales y el
aniversario del pueblo. El carnaval, aquel desborde de entusiasmo, atrapa sus
almas y cuerpos después del Miércoles de Ceniza. Va cubriéndolos de cintas
chillonas y los anima a componer canciones y a enamorarse un viernes pintado de
múltiples colores. Las quenas ponen el ritmo masculino y las tinyas (tambores
pequeños) y cascabeles hablan de los sones femeninos.
Irma le canta a una laguna en la que nadan mitológicos patos, Frank quiere
retar a todo el mundo en el atipanacuy (competencia) con huaraca (látigo). Julián
está orgulloso del atuendo que lleva: sus abuelos lucían aquellos trapos de
gruesa lana y ahora los jóvenes solo se ponen la cintapollera, imitando una
falda con varias cintas asidas a la faja.
Sobre los lomos de sus caballos, solteros y solteros van coqueteando. No se
hablan al oído, aunque el canto repetido los va acercando. De seguro, al caer
la tarde, muchos habrán conseguido pareja poniéndose de acuerdo o manteniendo
la costumbre del suwanacuy, robando a la muchacha escudados en la oscuridad y
burlando a los parientes que están alertas, pues saben que en noviembre nacerán
los “hijos del carnaval”.
Pégame donde
quieras
La pachamama (madre tierra) les regala sus frutos frescos y es que el carnaval
coincide con el período de maduración de éstos. Es febrero y marzo la estación
del puquy –verano y otoño campesino- , probablemente motivo de festejos y
ofrendas en el antiguo Perú. Es época de comienzos. El cronista indio Guamán
Poma de Ayala escribe sobre los doce meses y al referirse a febrero dice que los
indios lo llamaban chacmacuyquilla. “Porque Chacmay es abrir la tierra virgen.
Y en este mes se labra la tierra nueva en todo el reino; para sembrar papas, maíz
y trigo (...) Se junta piedras para hacer casas nuevas y cercos”, afirma. Yo
digo: época de íntima relación con la mamapacha, época de preparación, de búsqueda,
de amor y desenfreno, de fiesta, de carnaval. José María Arguedas, el escritor
peruano que habló de los peruanos, anota: “El carnaval es en febrero, en el
tiempo de la creciente, cuando el río Apurímac es turbio, cuando su sonido
aumenta y se vuelve áspero y verdaderamente salvaje”. Catalina, una simpática
señora de sombrero con plumas de pavo real, concluye: “Nosotros venimos a
esta fiesta a bailar, a cantar, como esta semana es fiesta de carnaval. Venimos
a festejarnos. A echarnos látigo, a alegrarnos, a pelearnos venimos”. El
ceqollonacuy o competencia con huaraca es un ritual para medir la resistencia y
ganar distinción dentro del grupo. El azote certero puede ser en el brazo, la
pantorrilla o la cintura, donde el retador así lo exija. El golpe no produce
enemistad, al contrario, es motivo para que los competidores se abracen, como
sellando un pacto. Las cuentas han sido saldadas y el viernes de carnaval todavía
no ha perdido color. Irma canta otra vez la canción del pato y la laguna. Desde
el tabladillo una voz invita a danzar junto a las yunzas. En esta fiesta se
propicia la fertilidad en todo sentido y al árbol arrancado a la mala hay que
bailarle para que otro igual crezca en su lugar. La costumbre de los cortamontes
ha sido importada, pero igual hay alegría y entusiasmo, desde que cortan el
eucalipto, hasta que lo adornan, lo levantan, bailan a su alrededor y lo tumban
LOS
DE ARRIBA Y LOS DE ABAJO
Aunque la patrona
de Chacayan es la Virgen de Natividad, el festejo por el espítitu santo también
es importante. Y es importante, porque la historia de esta imagen bíblica de la
paloma tiene mucho que ver con el origen del pueblo. Existen dos pequeñas
capillas en las alturas del pueblo, a donde van las cruces de los compadres,
representantes del barrio de arriba y del barrio de abajo. Quienes organizan la
fiesta son los jóvenes y a pesar de no estar celebrando carnavales, hay yunzas
y muchos juegan con agua.
MUJER
DE HARAPOS
Calango es la
tierra de los camarones y de la Virgen de la Candelaria. Los fieles se acercan a
ella con sus cajuelas, especies de altarcitos con la imagen de la patrona, y la
acompañan bailando junto a una cruz y rezando luego en el recorrido
procesional. Cuentan que ante las amenazas de la naturaleza, los lugareños
optaron por buscar las alturas y cuando pensaban que aún así el desastre los
alcanzaría, vieron a la Virgen salir del templo y ordenar a las aguas que se
queden tranquilas.
CRISTO
DE LOS MILAGROS
La fe en el Señor
de los Milagros es muy antigua. Por ello las masivas procesiones son
conmovedoras y la presencia de cargadores, sahumadoras y cantoras enaltece la
devoción. Pero no sólo la imagen del Monasterio de Las Nazarenas recibe
homenajes en el mes morado, también los señores de otros templos que llevan el
mismo nombre salen en procesión y alrededor de ellos crece esa fe que a la
gente le hace sentir viva
EL CERCO DE ROMA
La fiesta del 7, 8
y 9 de octubre pone a prueba también la fe de los huamantanguinos. Esta vez el
papel co-protagónico está cargo de tres santos y la primera que cumple su rol
sagrado en las calles es la venera Virgen del Rosario. Según me contaron
algunos
lugareños
ella llegó a estas tierras con los mercedarios, quienes evangelizaron la zona.
El símbolo del catolicismo ha quedado en su rostro como en las cruces que
abundan en Huamantanga. De acuerdo a la costumbre serán dos mayordomos quienes
pasen su fiesta: uno del barrio shigual y el otro del barrio Anduy. Ambos serán
elegidos de acuerdo al padrón que manejan los dirigentes de la comunidad. Es
decir, los cargos son obligatorios. Es que es imposible pensar que alguien no
desee ser parte de la vida de sus imágenes. Siguen la fiesta San Francisco y
San Miguel Arcángel. Además, en dos oportunidades, se escenifica el Cerco de
Roma, un montaje que cuenta la conversión al cristianismo del rey moro
Desiderio. Cualquier huamantanguino que se precie como tal le contará la
historia de moros y cristianos, le dirá quizá con orgullo que fue Carlomagno o
Desiderio, y aunque algo cambiado le recitará un verso épico
LA CONCEBIDA Y EL AMOR
La
hermosa imagen de la Virgen Inmaculada Concepción festeja el 8 de diciembre.
Las tres parcialidades o barrios de Chivay: Hanan Saya, Urin Saya y Ccapa,
participan en el gran evento que no sólo está lleno de fervor religioso sino
también de desbordante alegría. Se confeccionan hermosos altares y arcos para
el paso de la virgen. Se baila la Wifala o Wititi. Refieren los antiguos que
esta danza guerrera se originó en la estrategia collagua de disfrazarse de
mujer para engañar y vencer a sus enemigos. Sin embargo, como ritual guerrero,
fue prohibido en la década del sesenta ya que provocaba numerosos muertos y
heridos. Y es que durante el baile, los danzantes de cada parcialidad se
enfrentaban arrojándose frutos verdes o grandes semillas con sus huaracas,
hasta que uno derribase al otro
LA TIERRA SE ABRE
La
tierra se abre y clama fertilidad. Necesita sentir el líquido corriendo sobre
ella, pues otra vez tendrá que comenzar su esperado proceso de gestación.
Entonces los andamrquinos acuden al llamado de la naturaleza y como queriendo
contentarla realizan la fiesta del agua. Realizan un pago a la tierra en la
laguna Jeruchia y corren dando forma al líquido vital que bañará sus campos.
Los danzantes de tijeras son muy importantes, ya que en la cosmovisión del
hombre andino esta manifestación típica de la llamada región Chanca, facilita
aquellas tareas tan necesarias para la sobrevivencia de los pueblos. Aparecen
diversos personajes festivos: el arador con su vieja, los negritos, los pajos,
los mistis. Sale en procesión San Isidro Labador y se bendice el Estanque de la
Totora
ENTRE
DOS CERROS...ASUNTA
La Mamacha Asunta
preside el altar mayor de la iglesia de Utec, el antiguo pueblo minero que está
renaciendo y que intenta recuperar sus costumbres de antaño. Los negritos,
imitando a mineros y haciendo bromas, traen la chamiza como símbolo de víspera.
Asunta desciende de lo alto y sus fieles le cambian de manto. En este lugar, en
la conocida Hacienda Viseca, vivió el escritor José María Arguedas. La
abandonada vivienda aún cuenta antiguas historias y hay quienes hasta sienten
que el espíritu del autor del Yawar Fiesta nunca se fue de allí.
Departamento: Apurímac
Por costumbre ancestral, los antiguos pobladores de las planicies apurimeñas llegada la edad casadera, los varones parten hacia las montañas boscosas, en la frontera con el Cusco; para ofrendar un recuerdo en matrimonio a sus compromisos.
Pasado la fecha de llegada las wamblas (mujeres), esperan impacientes la quincena de enero a febrero, fecha para lo cual los walarsh (varones) llegan con días de retraso, pero con felicidad a cumplir sus votos de compromiso para el sillan acuy hoy matrimonio por el cristianismo.
La danza refleja la alegría de los carnavales, por las fechas en que se realizan dichos actos reflejando el movimiento de los patuchallas y washwas en sus movimientos y coreografías.